• Jorge Núñez

Homero Aridjis, el escritor que revolucionó las estructuras poéticas


En el 75 aniversario de su Natalicio

Homero Aridjis, el escritor que revolucionó las estructuras

poéticas de su tiempo

• El poeta, novelista, diplomático y ambientalista nació el 6 de

abril de 1940

• Dio una nueva visión a la poesía amorosa: Hugo Gutiérrez

Vega

• Para Juan Domingo Argüelles, su obra ha estado en

constante renovación

Homero Aridjis es una personalidad múltiple y activa, a la vez poeta,

ensayista, novelista, dramaturgo, ambientalista, y periodista, en

cuya escritura se funden temas como el amor, las preocupaciones

ecológicas contemporáneas, las raíces mexicanas y el Apocalipsis

como obra del hombre y no de Dios, todo con un toque místico.

Nacido en Contepec, Michoacán, el 6 de abril de 1940, el escritor

a quien Carlos Fuentes calificó como “un gran poeta mexicano, que

abarca la historia y la ficción con el calor y la profundidad de una visión

lírica”, celebra este lunes 75 años de vida.

El también poeta Hugo Gutiérrez Vega y el escritor y crítico

literario Juan Domingo Argüelles, destacaron que si bien se trata de un

personaje que conjuga la poesía, la narrativa y el activismo ambiental,

fue con la primera con la que destacó, pues la suya sugería, en su

momento, una renovación poética y una revolución de las estructuras

líricas.

“Hubo un momento en la historia de la poesía mexicana,

en que un libro sorprendió a la mayor parte de los críticos y a los

lectores, se trataba de una nueva actitud frente al poema, el libro

se titulaba Mirándola dormir, era de un poeta nacido en Michoacán,

Homero Aridjis, ese libro sin duda revolucionó las estructuras de la

poesía mexicana de su tiempo”, aseguró Hugo Gutiérrez Vega.

Y es que, dijo, dio una nueva visión a la poesía amorosa que en

nuestro país ha sido muy importante y ha tenido representantes como

Efrén Rebolledo, Ramón López Velarde, Manuel Acuña y Amado

Nervo, entre otros.

Sin embargo, recordó el también difusor cultural, “durante un

tiempo no se cultivó la poesía amorosa o se cultivó de una manera

digamos marginal, entonces Mirándola dormir regresa al centro de la

poesía mexicana el tema amoroso”.

Por su parte, Juan Domingo Argüelles, recordó que Homero

Aridjis fue el poeta más joven dentro de la famosa antología Poesía

en movimiento, realizada por Octavio Paz y José Emilio Pacheco,

entre otros, porque ya apuntaba a ser parte de la renovación poética

mexicana.

“Esto se cumplió, yo lo que encuentro en Homero Aridjis hoy,

es que incluso su poesía es una obra que está proponiendo una

renovación a lo que él mismo hacía antes, si pensamos en su obra

como Mirándola dormir y en los demás libros que escribió, los últimos

libros que ha publicado en el Fondo de Cultura Económica, nos

muestran a un Homero Aridjis dueño de un gran estilo, de una voz

inconfundible y también de alguna manera, estamos viendo en él ese

propósito de no quedarse en una estética que lo mostraría como aquel

poeta joven, si no que hoy su poesía es una poesía madura”.

Un accidente le cambió la vida

Hijo de padre griego, que luchó en el ejército de su país durante la

Primera Guerra Mundial, y de madre mexicana, Homero Aridjis a los

10 años, se convirtió en un ávido lector, después de casi perder la vida

en un accidente con una escopeta.

Este incidente, señalaba el autor en una entrevista realizada en

2012, “fue para mí muy crucial en mi vida. Fue como una muerte y una

resurrección. Más que recurrente en términos literarios, es obsesiva,

porque curiosamente, años después de que pasó, lo recuerdo como si

hubiera sido ayer. Fue una especie de... casi de trauma, en el sentido

de que de pronto el niño que era antes del accidente, el futbolista,

murió y resucitó otro”.

Así empezó a escribir poesía, cuyo talento se reflejó en el hecho

de haber sido el becario más joven del Centro Mexicano de Escritores

de la Fundación Rockefeller. Hoy su obra, traducida a 15 idiomas,

comprende más de medio centenar de libros, sobre todo de poesía y

es que para Homero Aridjis, “la poesía es poner la vida en palabras”,

pero también de prosa, especialmente en el campo de la novela

histórica.

Decía Kenneth Rexrot, en la nota introductoria del Material

de Lectura de Homero Aridjis, editado por la Universidad Nacional

Autónoma de México, que se trata de un poeta visionario, de beatitud

lírica, concentraciones cristalinas y espacios infinitos.

“Pocos poetas demuestran, como él, de un modo más claro el

desarrollo de un estilo internacional, y la reducción y síntesis de los

grandes escritores de la edad heroica de la poesía moderna hacia un

lenguaje universal comprensible. Cazadores de influencias pueden

hallar huellas de San Juan de la Cruz, Góngora y Eluard en la poesía

de Aridjis, y detrás de ellos, los cantos místicos de los sacerdotes

aztecas, así como de las canciones contemporáneas de iniciación de

algunos indios”.

Pero además, Homero Aridis no sólo ha destacado como autor

de poesía, sino también como gestor cultural y es que en 1980 fundó

el Instituto Michoacano de la Cultura, su estado natal, a donde un año

después convocó a grandes de la poesía.

Eduardo Langagne, director de la fundación para las Letras

Mexicanas, aseguró que se trata de una faceta “menos celebrada

pero muy valiosa de Homero Aridjis es su exitosa gestión como

organizador del Primer Festival Internacional de Poesía Morelia 1981 y

del segundo, que ocurrió en 1982, al que trajo un numeroso grupo de

poetas, varios de los cuales serían ganadores del Nobel”.

Ahí, dijo, “los muchachos de aquel entonces gozamos esa

maravillosa oportunidad conviviendo entre otros con Borges, Allen

Ginsberg, Eugénio de Andrade, João Cabral de Melo Neto, Günter

Grass, Michael Hamburger, Seamus Heaney, W.S. Merwin, Vasko

Popa, Lasse Söderberg, Marin Sorescu, Tomás Tranströmer, Cintio

Vitier, además de los nuestros, como Tomás Segovia, Elías Nandino

y varios jóvenes mexicanos nacidos en los años cincuenta... Todos

juntos en el mismo festival”.

Entre el activismo y las letras

Como señaló Juan Domingo Argüelles, además de poeta y narrador,

Homero Aridjis es un activista ambiental. “Estas tres características

creo que las ha podido conjugar de un modo muy sabio, porque en

por la conservación del mundo natural y obviamente también, la parte

que corresponde a lo contrario, que es la irritación que siente ante la

destrucción del mundo natural”.

En cuanto a su narrativa, agregó el crítico literario, “él ha

practicado sobre todo la novela histórica y en ese sentido tiene un

amplio conocimiento de la historia de México y no nada más de

México, pero ha incursionado con bastante éxito en ello”.

Sin embargo, lo que más destaca de su obra literaria, dijo, es

la poesía que, en su momento significó una renovación poética en

México y que ella misma, se ha estado renovando, a lo largo de la vida

de su autor.

“Yo diría que tiene el propósito de ajustar cuentas con su

propia persona, recordemos que mucha de la obra de Homero Aridjis

gira en torno a su infancia, con el poeta niño, las anécdotas y las

historias que pasa cuando él está a punto de morir y que esto lo refleja

precisamente en esos primeros libros”.

Pero ahora, indicó Juan Domingo Argüelles, “lo que encuentro es

un poeta incluso político, un poeta que reacciona políticamente contra

la destrucción natural pero también contra los abusos del poder y esto

me parece notable, porque creo que Homero Aridjis ha conseguido

renovarse y ha conseguido que los lectores lo vean precisamente

como ese resultado de la evolución que tuvo su obra poética y que sin

duda nos ha dado libros significativos”.

Así, Homero Aridjis ha conseguido forjar una poesía actual, rica

y sólida, con un estilo y una voz definida, lo cual dijo, “ha contribuido

no nada más a la renovación lírica en un sentido de temas, de

experiencia, sino también ha influido en autores más jóvenes, ahí

está su obra que continúa, porque además hay poetas que a ciertas

edades ya dijeron lo que tenían que decir, cancelaron su obra y

Homero Aridjis sigue escribiendo”.

Con 75 años de vida, consideró que se trata de un prodigio,

ya que hay poetas que han dado lo mejor de sí y clausuran su

obra, como fue el caso de Alí Chumacero que con tres libros en su

haber, cerró para siempre esa vertiente, “en cambio poetas como

Homero Aridjis están publicando un libro cada dos o tres años y pues

permanentemente está actualizándose”.

Por su parte, Hugo Gutiérrez Vega recordó que si con Mirándola

dormir sorprendió a los lectores, Aridjis “después siguió escribiendo

poesía, luego incursionó en la novela histórica sobre personajes de la

Conquista, la Colonia y el Virreinato, siguió escribiendo otros textos

también de crítica y realizó una labor muy importante con el Grupo

de los Cien para el rescate ecológico, para la defensa del patrimonio

ecológico de la humanidad. También fue presidente del Pen Club

Internacional, ahí fue importante su trabajo en defensa de la libertad

de expresión y sobre todo, de los escritores perseguidos por los

regímenes autoritarios”.

Estas, dijo, “son las principales facetas de la vida y la obra de

Homero Aridjis, pero insisto, Mirándola dormir es un libro principal y

es un libro que marca una etapa en la historia de la poesía mexicana”

y con el cual se hizo acreedor al Premio Xavier Villaurrutia en 1964,

siendo el escritor más joven en recibirlo.

Y es que la de Aridjis, agregó, “es una poesía lírica abierta,

directa, clara, donde la emoción y la perfección formal se combinan

y Mirándola dormir es una vuelta de tuerca a la poesía amorosa”.

Entre su obra poética destacan los libros Ojos de otro

mirar (2002) que recoge cuatro décadas de su poesía, así como Los

ojos desdoblados (1960), Antes del reino (1963), Mirándola

dormir (1964), Perséfone (1967), Los espacios azules (1968), Quemar

las naves (1975), Vivir para ver (1977) y Construir la muerte (1982).

Mientras que en el ámbito narrativo se pueden mencionar

las novelas 1492. Vida y tiempos de Juan Cabezón de

Castilla (1985), Memorias del Nuevo Mundo (1988), El Señor

de los Últimos Días: Visiones del año mil (1994), La montaña

de las mariposas (2000), La zona del silencio (2002) y La Santa

Muerte (2004), aunque también ha publicado obras de teatro, de

ensayo y de literatura infantil.

El escritor ha sido galardonado con el Premio Literario

Novedades y Diana 1987-1988, por Memorias del Nuevo Mundo,

el Premio Grinzane Cavour para mejor novela extranjera traducida

al italiano en 1992 por 1492, Vida y tiempos de Juan Cabezón de

Castilla, libro que también fue reconocido conThe New York Times

Notable Book of the Year.

Además recibió el Premio Roger Caillois en Francia, por su obra

de poesía y prosa; y, en Serbia, el más alto honor literario, la Llave de

Oro de Smederevo, por su poesía. En 2005, el estado de Michoacán lo

distinguió con el primer Premio Estatal Eréndira de las Artes.

Dos veces obtuvo la beca Guggenheim, fue nombrado

Doctor Honoris Causa por la Universidad de Indiana y ha sido

profesor visitante en las universidades de Indiana, de Nueva York y de

Columbia.

Ha servido a México como embajador en el Reino de los Países

Bajos, en Suiza y ante la UNESCO y durante seis años, de 1997 a

2003, fue Presidente de PEN Internacional, la organización mundial

de escritores fundada en Londres en 1921, de la cual fue nombrado

presidente emérito en 2003.

En materia ambiental, fundo en 1985 el Grupo de los Cien, una

asociación de artistas, intelectuales y científicos, entre los cuales

se encontraban Octavio Paz, Juan Rulfo, Rufino Tamayo, Gabriel

García Márquez, Francisco Toledo, Elena Poniatowska, Juan Soriano,

Graciela Iturbide, Lincoln Brower y Amory Lovins, dedicados a la

protección ecológica y la defensa de la biodiversidad en México y

América Latina, quienes lograron, entre otras cosas, la protección de

los bosques de la mariposa monarca y la veda total a la matanza y

comercialización de la tortuga marina.

Como el mismo Homero Aridjis decía, en otra entrevista también

de 2012, a pesar de estas diferentes facetas, él es ante todo, un

“poeta. Mi ocupación y profesión permanente es la poesía. He sido

profesor en la Universidad de Nueva York, presidente del PEN

Internacional defendiendo los derechos humanos de los escritores,

ambientalista, novelista, diplomático, pero siempre a partir de la

poesía”.

Incluso la defensa que ha hecho de la naturaleza, añadía, “es un

acto poético, en un texto que se llama Hacia el fin del milenio termino

diciendo, “la ecología como la poesía, debe ser hecha por todos”, es

decir, yo me acerco a la defensa del ambiente como un acto poético

y místico, de respeto bíblico a la creación divina que es la creación de

nuestro planeta. Cuando me preguntan si soy feliz en la Tierra siempre

digo que sí, porque vivo en el paraíso terrestre, y con esa conciencia,

cuando lo ves amenazado, depredado, maltratado... mi inclinación

como ser humano consciente es defender todas las esferas de la

vida”.

AGB


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