• Fotografía de Arturo López / Conaculta.

La Academia Mexicana de la Lengua más fuerte y sólida en su aniversario


Creada en 1975

La Academia Mexicana de la Lengua llega más fuerte y sólida a su

140 aniversario

 Jaime Labastida consideró como uno de los retos

establecer el español como idioma oficial de México

 La lengua es como las huellas digitales que nos identifican;

propone el Instituto Alfonso Reyes de la enseñanza del

español en el mundo

Fuerte, con gran vigor, con proyectos audaces y factibles y en una

etapa de actividad plena, la Academia Mexicana de la Lengua

celebrará este lunes 13 de abril 140 años de existencia, siendo la

segunda en importancia, antecedida por la Real Academia Española.

El director de la institución, Jaime Labastida, aseguró que la AML

“en los últimos años ha salido de una etapa si no de marasmo, con

poca actividad, a una etapa de actividad plena. Me parece que

después de lo que realiza la Real Academia Española somos la otra

academia en el mundo de lengua española que tiene más actividad”.

Y es que, dijo, la lengua es como las huellas digitales que nos

identifican, ya que la forma de expresión, de hablar y escribir también

nos identifican. Sin embargo, aclaró que no se puede medir la calidad

que tiene el español que hablamos en México, pues según los

lingüistas, “toda persona que expresa lo que desea, habla

correctamente su lengua”.

Fue el 13 de abril de 1875, en la Ciudad de México, que la

Academia Mexicana de la Lengua (AML) celebró su primera sesión,

luego de varios intentos realizados a lo largo del siglo XIX por crear un

organismo que entre sus objetivos tuviera conservar y restituir la

pureza del español, reimprimir y hacer circular las obras de autores

clásicos.

En los otros propósitos destacó redactar diccionarios y

gramáticas de las lenguas habladas en el territorio nacional, conformar

atlas del uso del idioma, seleccionar obras útiles para el estudio de la

poesía y la elocuencia, auxiliar en el uso y estilo de la lengua a

quienes lo requirieran, establecer premios y corregir el uso anárquico

de la ortografía, como fue la Academia de la Lengua de 1835.

A pesar de su instauración, bajo la dirección de José María de

Bassoco y una mesa directiva en la cual participaron personajes de la

talla de Joaquín García Icazbalceta y José María Roa Bárcena, la

preservación, defensa y cultivo del español de México sólo fue posible

gracias a esfuerzos individuales.

Como precisó su actual director, durante la mitad de su

existencia, hasta el año 1951, la academia estuvo “en una situación

increíblemente precaria, no teníamos sede, por eso el secretario era

llamado perpetuo, porque guardaba en su casa los archivos o se los

llevaba de un lado a otro. La academia se reunía en la casa del que

era director en ese momento o en una oficina, tuvimos sede por

primera vez en 1951, por donación que hizo el presidente Miguel

Alemán”.

A lo largo de estos 140 años a la AML han pertenecido más de

tres centenares de académicos: los más ilustres escritores, lingüistas y

estudiosos del país, tanto filólogos y filósofos, como poetas y

novelistas, jurisconsultos, dramaturgos e historiadores, humanistas y

científicos.

Francisco Sosa, Amado Nervo, Manuel Romero de Terreros,

Alfonso Reyes, José Gorostiza, José Vasconcelos, Jaime Torres

Bodet, Salvador Novo, Agustín Yáñez, Juan Rulfo, Octavio Paz, Jesús

Silva Herzog y José Luis Martínez, han ocupado alguna de las 36

sillas de número que tiene para sus miembros en activo, cuya

estructura también contempla 36 lugares para miembros

correspondientes y cinco honorarios.

Actualmente, la Academia Mexicana de la Lengua está integrada

de manera multidisciplinaria y sólo tiene una silla vacante, la de

Vicente Leñero, quien falleció el año pasado y están en proceso de

ingreso el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, la escritora Rosa

Beltrán y el filólogo Alejandro Higashi.

AML reconocida a nivel continental

La importancia que tiene el organismo se muestra en el hecho de que

por tercera ocasión será sede del Congreso General de la Asociación

de Academias de la Lengua Española que, en su edición número 15,

se realizará en noviembre de este año.

El director de la AML recordó que la de México fue la que

convocó “al primer Congreso de Academias de la Lengua Española,

que antes nunca se habían reunido, nunca las academias habían

tenido un congreso donde se vieran cara a cara y ahora es una

práctica común, tan es así que en noviembre vamos a tener el décimo

quinto congreso en la Ciudad de México, va a ser el tercer congreso

que organiza nuestra academia”, luego del primero que se llevó a cabo

en 1951 y el segundo en la década de los noventa.

Jaime Labastida, quien en marzo pasado fue reelecto para dirigir

hasta 2018 la Academia Mexicana de la Lengua, tras su primer

periodo iniciado en 2010, señaló que entre los retos del organismo se

encuentran lograr que el español sea reconocido como lengua oficial

del país.

Y es que, dijo, en México “carecemos de lengua oficial. La mayor

parte de la gente se asombra cuando digo esto, la gente supone como

una cosa obvia que el español es nuestra lengua oficial. Lo es en

cierto sentido, lo es de hecho, no es de derecho, porque en la

Constitución se reconocen como lenguas nacionales las lenguas

amerindias, la lengua mexicana de señas y el español”.


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