• Jorge Núñez

Bellas Artes compartirá la genialidad de Miguel Ángel y Leonardo


Obras emblemáticas del Renacimiento

La historia que hay detrás del Cristo Giustiniani, la Piedad o el

Estudio para el ángel de la Virgen de las rocas, la convierte en

obras relevantes para los espectadores

La historia que hay detrás de algunas obras de Miguel Ángel

Buonarroti y Leonardo da Vinci las ha transformado en piezas

relevantes para especialistas e investigadores, y que hoy el público

podrá conocer al apreciar las piezas.

Miguel Ángel Buonarroti y Leonardo da Vinci son los artistas más

representativos del Renacimiento italiano, dos genios que heredaron

obras que a lo largo del tiempo han despertado la curiosidad y

generado interrogantes, algunas por sus enigmas otras por el

esplendor y belleza inaudita.

Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos y

Leonardo da Vinci y la idea de la belleza, reafirman la política cultural

del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a cargo de Rafael

Tovar y de Teresa, quien ha manifestado el interés del gobierno

federal de poner al alcance del público mexicano exposiciones de gran

calidad y de nivel internacional.

Algunos de los datos más relevantes y anecdóticos podrán

conocerse a través de los apuntes de otros artistas o de las versiones

de curadores, al compartir comentarios acerca de las siguientes

piezas:

Cristo portacroce (Cristo Giustiniani), 1514-1516

Destaca en la exposición Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos

mundos la pieza Cristo Giustiniani, elaborada en mármol de 2.50

metros, de factura impecable que además resulta interesante debido a

la composición y la postura anatómica del cuerpo con que se

representa a la figura de Jesucristo.

Existen referencias de que esta pieza, que se presenta por

primera vez fuera de Italia, fue encargada al artista, quien por razones

de imperfecciones en el material decidió no finiquitarla, pues se afirma

que apareció en la parte izquierda de lo que sería el rostro de

Jesucristo una veta oscura, la cual hoy parece una lágrima y que fue la

razón por la que el creador italiano decidió abandonarla.

De un modo muy tardío, la escultura fue concluida por un artista

desconocido, razón por la cual se desconoce hasta qué punto es obra

de Miguel Ángel.

Piedad, réplica realizada en el siglo XVIII

La Piedad que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes es

réplica de la escultura realizada en 1498, cuando el artista apenas

tenía 24 años de edad, en un bloque de mármol blanco procedente de

las canteras de los Alpes Apuanos de la Toscana por encargo del

cardenal Jean Bilhéres de Lagraulas, obispo de Villiers y de San

Dionisio, quien pagó 450 ducados de oro.

Con dimensiones de 1.74 por 1.95 metros, la obra es una

composición piramidal y proporcionada que muestra el cuerpo de

Jesús muerto, bajado de la cruz y depositado sobre los numerosos

pliegues de las amplias vestimentas que cubren el regazo de la

Virgen.

En esta pieza Miguel Ángel presenta a Jesús con una expresión

plácida, según los especialistas, debido a que cumplió su misión en la

Tierra, mientras que una joven y bella virgen María mira el cuerpo de

su hijo, con una pena infinita y gran ternura. La obra original se

encuentra en la Basílica de San Pedro a donde fue trasladada en

1749.

David-Apolo (1532-1534)

Una de las obras menos conocidas del maestro renacentistas es el

David-Apolo, estatua de mármol de 1.47 metros que presenta una

figura masculina desnuda del dios griego del arte Apolo, pero que al

mismo tiempo parece referir a David, el héroe del Antiguo Testamento,

ya que bajo un pie del joven se puede reconocer la cabeza de Goliat.

La forma indefinida bajo el pie derecho desempeña un papel

clave en la composición: el sujeto levanta el pie de manera que la

rodilla se dobla y el costado y los hombros se levantan en un

movimiento de torsión, con el brazo izquierdo que se dobla a su vez al

lado del pecho y el rostro que se vuelve en la dirección opuesta. Esta

postura en espiral, llamada serpentinata invita al espectador a

moverse alrededor de la figura y admirarla desde todas las

perspectivas.

Estudio para el Juicio Final, 1533-1534

Estudio para el Juicio Final es boceto de una de las obras maestras de

Miguel Ángel: el Juicio Final que preside el altar de la Capilla Sixtina,

fresco de 13.70 por 12.20 metros, realizado entre 1536 y 1541 por

encargo del papa Clemente XVII y más tarde confirmado por el papa

Pablo III Farnesio.

El artista dispuso a cerca de 400 personajes contra un cielo azul

intenso, arremolinados en torno a la figura implacable de Cristo en el

momento de impartir la justicia eterna. Sin marco arquitectónico, la

obra se percibe como la visión de otro mundo que se prolonga más

allá de las paredes de la capilla.

Estudio para la Porta Pía, 1561

El estudio para la Porta Pía es un dibujo que muestra el diseño

realizado por el artista para la realización de la Puerta Pía,

monumental obra con un arco poligonal y remates de obeliscos y

bolas. La fachada principal está orientada hacia el interior de la ciudad

para crear una verdadera y propia escenografía urbana. Tiene un

frontón curvilíneo interrumpido e inserto en otro triangular.

Segundo proyecto para la fachada de San Lorenzo, 1517

En 1515, el papa León X abrió un concurso público para la ejecución

del diseño de la fachada de la Iglesia de San Lorenzo, que sería

patrocinada por la familia Médici. Miguel Ángel ganó el concurso para

lo cual proyectó realizar un frente en el que se representara toda la

arquitectura y toda la escultura de Italia, ideando una fachada

semejante a un retablo contrarreformista, pero que en realidad estaba

inspirado por los modelos de la arquitectura profana, realzada con

numerosas estatuas de mármol, bronce y relieves. El contrato se

rescindió en marzo de 1520 por la dificultad de la empresa y su

elevado costo.

Retrato de Miguel Ángel, atribuido a Marcello Venusti, 1535

En la exposición del Palacio de Bellas Artes, donde se presentan 29

obras de Miguel Ángel, acompañan 45 piezas de artistas cercanos al

artista florentino, de ellas destaca el Retrato de Miguel Ángel, obra

atribuida a Marcello Venusti, a quien Miguel Ángel tenía gran

consideración y a quien había elegido para continuar sus trabajos en

la Capilla Paolina. La pieza realizada en óleo sobre tela presenta la

imagen más copiada del artista italiano, realizada por Jacopino del

Conte, donde se aprecia a un Miguel Ángel delgado, con ropa oscura,

cabello y barba rizada y una mirada inteligente dirigida hacia el

espectador.

Juicio Final, Andrés de Concha, 1575

Desde la Alta Mixteca oaxaqueña se presenta esta obra que, realizada

por el artista español Andrés de Concha, evoca de manera clara el

Renacimiento italiano en México. En la representación de las almas de

los condenados y la barca de Caronte se puede apreciar un sonoro

eco de la obra de Miguel Ángel, en particular de su propio Juicio

Final en la Capilla Sixtina, pero en este caso presentado en el retablo

principal del Templo de Santo Domingo Yanhuitlán, Oaxaca.

Leonardo en Bellas Artes

Entre las obras emblemáticas de Leonardo da Vinci encontramos el

Estudio para el ángel de la Virgen de la rocas y Códice sobre el vuelo

de las aves, entre las cuales algunas piezas se presentan por primera

vez en México.

Estudio para el ángel de La Virgen de las rocas, 1483

Se trata de uno de los dibujos más bellos del mundo y que hoy es el

símbolo de la Biblioteca Real de Turín. Aunque todavía se duda de su

autenticidad, los investigadores aseguran que se trata del ángel que

aparece en el cuadro La Virgen de las rocas, una de las grandes obras

maestras de Leonardo da Vinci que actualmente se encuentra en el

Museo del Louvre.

Por primera vez llega a México este boceto que presenta el

rostro de un ángel, logrado con maestría, pues no se sabe si es un

hombre o una mujer, ya que esos seres son asexuados, por lo que

únicamente el genio de Leonardo fue capaz de plasmar esa

ambigüedad, donde además se puede ver su mano auténtica, su trazo

sencillo, casi desnudo, pero de un nivel técnico impresionante,

marcado por la precisión, realces blancos y el trazo en punta de metal

muy bien realizado.

Códice sobre el vuelo de las aves, 1505

Custodiado por el Museo Real de Torino, Italia, el Códice sobre el

vuelo de las aves es uno de los más famosos del mundo, elaborado

por el sabio del renacimiento en la misma época en que pintó la Mona

Lisa, en el cual investiga el vuelo de las aves, a través de un riguroso

análisis mecánico y reflexiones sobre el equilibrio, la gravedad y el

balance.

Compuesto por 18 cuartillas de 21 por 15 centímetros, el códice

es una de las máximas representaciones del genio total de Leonardo

da Vinci, ejemplo palpable de su inteligencia que lo presenta no sólo

como estudioso de la naturaleza, sino como arquitecto, ingeniero y ser

humano, pues en él, además de dibujos mecánicos y bocetos de

construcciones, incluso escribió su lista de compras, ya que el papel

era muy caro y los artistas de la época utilizaban cualquier espacio en

blanco.

Aunque hoy en día se considera una obra de arte, se trata de

una libreta de apuntes donde el público podrá apreciar algunas

peculiaridades de su autor, como el hecho de que era zurdo y escribía

de derecha a izquierda, en forma de una escritura-espejo.

Las páginas que se exhiben en la exposición muestran además

de dibujos arquitectónicos y de maquinaria, la cita más famosa del

códice, en la que Leonardo sueña con que el ser humano algún día

podrá volar y, efectivamente, esta bitácora de apuntes ha volado por

todo el mundo, pues ha sido expuesta en diversos lugares del mundo,

como Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Japón y ahora México,

gracias a lo que Leonardo un día soñó.

Estudio de patas traseras de caballo, 1508

Según algunos estudiosos, este boceto en que Leonardo dibuja

la parte trasera de un caballo, fue la base para pintar La batalla de

Anghiari, la cual estuvo en un muro del Salón de los Quinientos del

Palazzo Vecchio de Florencia, por lo que es uno de los ejemplos de

obra que documenta algo que ya no existe. De ahí su importancia, ya

que hace referencia a lo que pudo haber sido esa pintura, hoy

desaparecida.

Tres vistas de cabeza de hombre con barba, 1502

Debido a que Leonardo era un ser integral, artista, ingeniero e

inventor, utilizaba al dibujo no únicamente para crear figuras, sino

como un medio para investigar la naturaleza.

En Tres vistas de cabeza de hombre con barba se puede

apreciar su manera de analizar la cabeza de un hombre desde varios

puntos de vista, con una precisión y detalle, que representa su actitud

investigadora y atenta, no sólo a la belleza o la fealdad, sino a lo que

era real.

AGB


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