• Jorge Núñez

Juan Soriano fue un extraordinario ser humano: Elena Poniatowska


En el Museo de Arte Moderno

 La escritora y periodista acompañada de Marek Keller

participó en la charla Ven a tomar café con…

Como un artista valiente que nunca soltaba un cuadro hasta que

quedará como quería y un hombre leal a sí mismo que llevaba el signo

de la libertad y la obsesión impreso en la frente, definió Elena

Poniatowska al artista plástico Juan Soriano.

La escritora y periodista participó en la charla Ven a tomar café

con… que se realizó en el Museo de Arte Moderno previo a la

inauguración de la exposición Juan Soriano. 1920-2006. Estuvo

acompañada por Marek Keller, director de la Fundación Juan Soriano

y Marek Keller A.C.

“Juan Soriano era como un caballo con alas de petate. Un

hombre leve que decía palabras como papelitos de colores y cuyas

alas de papel de china lo sostuvieron durante 85 años y lo hicieron

sobrevolar pantanos, terremotos, excesos, desgracias naturales y

horrores provocados”, añadió la escritora.

Elena Poniatowska recordó que Juan Soriano estaba en contra

de la improvisación y que por eso se dedicaba no sólo a pintar y hacer

escenografías, esculturas y grabados, sino también a leer y tratar de

saber todo “lo que ha sido la historia de las ideas y de las obras

maestras, ya que decía que todo lo demás eran chismes y publicidad”.

La periodista reveló que al final de su vida Juan Soriano trabajo

en esculturas monumentales y que una vez le preguntó ¿Crees que

hubieras sufrido menos de no ser pintor? y que él le dijo que no.

Poniatowska

“Me dijo no, no creo. La pintura ha sido un gran consuelo, bueno

no consuelo porque nunca he estado muy derrotado”.

En la charla, Elena Poniatowska cuestionó a Marek Keller sobre

los motivos que lo impulsan a desarrollar el proyecto del Centro

Cultural Museo Juan Soriano que se construirá en Cuernavaca,

Morelos.

Marek Keller reveló que se debe a que Juan Soriano sigue

siendo parte de su vida, ya que aunque no está físicamente, está con

él cuando tiene problemas que no puede resolver o cuando está

buscando respuestas en su vida.

“Siempre hablo y pienso en él. Espero la respuesta que me va a

mandar y siempre sucede. Está aquí a través de sus cuadros y

esculturas. La vida sigue después de 30 y tantos años de su presencia

física en mi vida. Él está a mi lado y estoy seguro que aquí entre y con

nosotros”.

El titular de los derechos de la obra de Juan Soriano añadió que

la historia del museo empezó muy mal porque al pintor nunca le

simpatizó la idea de que un artista vivo tuviera un museo.

“Juan decía: si yo me muero y años después la gente todavía se

acuerda de mí y considera que algunos de mis cuadros valen la pena,

entonces si hagan lo que quieran, al fin que yo ya no voy a estar”.

Finalmente, Elena Poniatowska comentó que una vez se lamentó

con Juan Soriano porque consideraba que todo lo hacía mal en su

vida y que él le respondió: no te preocupes, si lo volvieras a hacer, lo

harías peor.

“Yo no sabía si era una consolación o una constancia. Lo cierto

es que Juan me mandó la conformidad porque más que ningún otro

Soriano supo vivir con sabiduría que se ve en su pintura, su forma de

vida, tolerancia y trato con los amigos y enemigos, pero sobre todo en

su entrega a los demás”.


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