• Jorge Núñez

Últimos días de la exposición El color de los dioses, en el Museo del Palacio de Bellas Artes


En el marco del Año Dual Alemania-México

México, primer país latinoamericano que recibe la muestra que

ha itinerado por 22 países

El montaje está integrado por 66 piezas de la antigüedad clásica

y 52 mesoamericanas

La belleza, la búsqueda estética, las cosmogonías, las técnicas

artísticas y las policromías de esculturas grecorromanas y piezas

originales mesoamericanas es lo que puede apreciar el espectador en

la exposición El color de los dioses, a través de piezas del mundo

griego y romano, así como del universo mesoamericano.

El montaje que se realiza en el marco del Año Dual

México–Alemania 2016-2017 busca recrear la experiencia del color

original de la misma forma en la que la vieron sus creadores, con lo

cual se rompe, más allá de culturas y épocas, uno de los grandes

paradigmas de la historia del arte universal.

Esta muestra albergada en el Museo del Palacio de Bellas Artes

desde el 11 de octubre, permanecerá hasta el domingo 8 de enero de

2017, la cual ha itinerado por más de 20 países de Europa, Asia y

Norteamérica, se exhibe por primera vez en América Latina, para lo

cual se hicieron adecuaciones al incluir piezas precolombinas de las

culturas teotihuacana, mexica, maya y tolteca, con las que se muestra

el uso de los colores.

El color de los dioses. Policromía en la antigüedad clásica y

mesoamericana se basa en el resultado de una investigación sobre la

antigua policromía, realizada especialmente por el arqueólogo alemán

Vinzenz Brinkmann desde principios de 1980 y con la cual se tiene

como propósito mostrar al público, a través de reconstrucciones

policromas de esculturas y piezas originales, la manera como estas

grandes civilizaciones utilizaron el color.

Dividida en cuatro secciones: Cánones de la antigüedad clásica

y mesoamericana; Primeras aproximaciones al problema del color;

Experimentación científica y Representación y significación del color,

la exposición resalta la importancia de los colores en el arte antiguo y

sus implicaciones en la cosmovisión de estas culturas, es así que las

66 piezas de la antigüedad clásica y las 52 mesoamericanas

representan distintos periodos que dejan al descubierto los cambios en

el uso de la policromía y el simbolismo que representaban.

La investigación de Vinzenz Brinkmann inició hace 35 años a

partir de cero y 10 años después fue cuando se empezó a inyectar el

conocimiento para realizar lo que se llama reconstrucción

experimental, a través de la cual se puede ver el color.

Los espectadores que visiten la muestra conocerán cómo la

policromía funciona para dar identidad a la escultura, ya que sin ella

no se puede entender al personaje o dar identidad a la escultura.

Al recorrer la exposición, en la parte del arte clásico, a través de

videos y reconstrucciones de piezas, se explica que en el año -4000 a.

C., la cultura cicládica realizó esculturas raspando mármol con piedras

de esmeril, mismas que tiempo después fueron decoradas con colores

brillantes, principalmente rojo y azul, mientras que los egipcios

utilizaron colores para decorar muros y efigies con elementos

representativos, así como con figuras de deidades zoomorfas y

faraones.

Se indica que del siglo VIII a. C. al siglo 1 a. C., en Grecia los

dioses se vestían de color, y los templos y esculturas eran pintados

con colores vivos, sin los cuales no podía concebirse una escultura

como finalizada, y del siglo VIIII a. C. al V d. C., los romanos, como

sucesores de la cultura griega, utilizaron los colores como parte

fundamental de la representación de sus deidades y personajes

importantes de la nobleza y la política.

Se ahonda que del siglo XV al XIX los colores característicos de

las obras clásicas se perdieron con el tiempo y al encontrarlas, las

superficies ahora limpias y blancas fueron reconocidas por los

renacentistas como un canón de belleza que reprodujeron en sus

propias obras, idea que terminó por afianzarse durante el siglo XIX.

En la segunda parte de la muestra se pueden ver piezas de las

culturas mayas, mexica y teotihuacana, entre otras, con las que se

expone que el preclásico mesoamericano, que abarcó del año 2500 a.

C. al 200 d. C. se caracterizó por la presencia de figuras femeninas

asociadas a la fertilidad o a una idea primaria de la dualidad, pintadas

con pigmentos minerales y naturales, algunas esculturas de arte

mesoamericano al ser descubiertas mostraban superficies

monocromáticas, pero debido a las investigaciones en la década de

los setenta se ha logrado conocer que las obras fueron creadas a

color.

En un video se explica que del año 200 al 900 d. C., durante el

periodo clásico mesoamericano, se desarrollaron los estilos

característicos de Teotihuacan, la zona maya y Oaxaca, donde cada

color se erige con una cualidad distintiva de acuerdo con cada cultura.

En el montaje, en el que resaltan en el apartado del arte clásico,

cabezas, sombreros y figuras femeninas, se destaca la estatua original

griega de la musa Talía (figura divina de las artes) de finales del siglo

II a. C., que convive con su reconstrucción policroma cobijada por la

investigación del Liebieghaus Sculpture Collection que se realizó

especialmente para la exhibición en México.

Mención especial merece la réplica in situ de la Tlaltecuhtli

mexica del posclásico tardío de 1487 a 1502 d. C., realizada con

impresión 3D y pigmentos sintéticos al temple, así como la

reconstrucción de color de la Kore del Peplo, de la Acrópolis de

Atenas, Grecia.

El público también puede apreciar piezas como la divinidad del

pulque del Templo Mayor, el león de mármol de una tumba griega del

siglo IV a. C., así como la cabeza de piedra de una niña encontrada en

un templo de Etruria, Italia, del siglo VI a. C., la figura de la diosa

Atenea del templo de Afaya Eginia de Grecia del año 480 a. C.

En las diversas secciones se narra cómo los análisis científicos

de cada pieza se iniciaron hace más de 30 años y que incluyen

fluorescencia de rayos X, espectroscopia de absorción ultravioleta y

análisis de los pigmentos por difracción, todo ello para identificar la

composición de los colores que se usaron en cada una y el

envejecimiento de aglutinantes orgánicos que se conservan en el

tiempo.

Otras de las piezas que se pueden ver son la Cabeza hermosa

(posible fragmento de la diosa Afrodita, realizada por Fidias),

reconstrucciones de color de la Kore del Peplo (la figura de una joven

mujer), en cuyas figuras originales se conservan vestigios de su

decoración en el cabello, ojos, cinturón, indumentaria y los patrones de

la tela.

Asimismo, Cabeza de un guerrero, la Cabeza de un joven atleta

romano, reproducciones de acuarela de Emilie Gillieron,

reconstrucciones de color de la Kore de la tumba de Frasiclea, del

León de Loutraki, de Jinetes persas, Arqueros griegos, de Atenea,

recipientes de agua y la Artemisa de Pompeya, así como la

reconstrucción de color de la estela funeraria de Paramythion y del

friso de cacería de Vergoina.

En la parte de Mesoamérica se pueden ver braseros

teotihuacanos, tapas de bóveda, figuras de Cihuateotl, replica del

brasero de Xiloneb, un atlante policromo, figuras antropomorfas, ollas

chicomecoatl y fragmentos de pintura mural.

Para Liliana Montero, encontrarse con piezas que conocía como

blancas le permitió tener un mayor entendimiento de la cultura

grecolatina y conocer un poco sobre qué les interesaba o a que le

rendían tributo. Para su acompañante, Gustavo Seldes, de la

exposición le pareció interesante que reúnan arte grecolatino y

mesoamericana, las cuales al presentarlas con colores, se exhibe otro

mundo artístico.

“La escultura no era toda blanca o gris, eso nos lleva a revalorar

toda la tradición de otorgarle al blanco un papel predominante. Me voy

con un conocimiento que me ayuda a revalorar la visión estética de la

tradición escultórica de Occidente”.

Emir Amaro, maestrante en historia del arte, comentó que la

exposición es un diálogo entre piezas que no sólo se unen, sino que

crean una relación, confrontación y un diálogo entre el arte y la

ciencia. “Se puede ver arte escultórico de los llamados viejo y nuevo

mundo”.

El Museo Nacional de Antropología y el Museo del Templo

Mayor se sumaron a esta muestra a través de los estudios de diversos

especialistas de la policromía prehispánica y al exhibirse piezas

provenientes de los museos Nacional del Virreinato, Templo Mayor,

Nacional de Antropología y de Antropología en Xalapa.

El color de los dioses. Policromía en la antigüedad clásica y

mesoamericana, con piezas del Liebieghaus Sculpture Collection de

Frankfurt am Main, concluirá su exhibición en el Museo del Palacio de

Bellas Artes el domingo 8 de enero de 2017. Puede visitarse de

martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Cerrado el domingo 1 de

enero.


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