• Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
Follow Us

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Search By Tags
Please reload

Recent Posts

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Featured Posts

10 de abril. Centenario luctuoso de Emiliano Zapata

April 10, 2019


Emiliano Zapata, presencia viva en la imaginación popular
 El llamado Caudillo del Sur es reinterpretado por el arte
callejero, una señal de su vigencia

 Revestido de valores míticos, su figura se enlaza con el
hombre-dios, con Quetzalcóatl, y hasta con Freddy Mercury
Un Emiliano Zapata que grita como Freddy Mercury, que llama a la lucha
desde su disfraz del Chapulín Colorado, que carga junto a Francisco Villa
a una Frida Kahlo bañista, que reposa convertido en piñata en los
rincones de un taller, que crece pelos como plátanos, que avanza
zombificado entre las calles del Centro Histórico, entre otras
metamorfosis, dan cuenta de la vigencia en la imaginación popular del
guerrillero morelense que defendió la dignidad campesina durante la
Revolución Mexicana.
En Guadalajara, en el andador Regina, entre los rumores de
cantinas y pulquerías, en un taller de piñatas, o en la exposición
permanente de caricaturas en la estación Zapata de la línea 12 del metro
de la Ciudad de México, el llamado Caudillo del sur sobrevive el paso del
tiempo y es reinterpretado por un arte anónimo que vuelve a identificarse
con sus proclamas, y profiere el grito común de la protesta popular:
“¡Zapata vive!”.
Los relatos acerca de la vida del general del Ejército Libertador del
Sur lindan con el mito y su conversión popular en dios, opina el
historiador Salvador Rueda Smithers en su texto Emiliano Zapata, entre la
historia y el mito, y permiten en su biografía una “mezcla de fantasía

popular caudillesca decimonónica y de los atributos de los hombres-
dioses de raíz prehispánica”.

 


“Testimonios, rumores, murmullos, corridos, notas periodísticas
exageradas, manifiestos combativos y órdenes escritas de acciones de
guerra, datos más o menos seguros y biografías variopintas de lo que
fuera un hombre, revestido de calificativos, dibujan un perfil que no deja
de sorprender”, explica Rueda.


El prestigio de Zapata trascendió desde 1911 las fronteras
morelenses y alcanzaron a Puebla, la Ciudad de México, Guerrero,
Tlaxcala, Estado de México y Tlaxcala. Y hoy es de identificación general
en todo el país, a 100 años de su fallecimiento.
“El recuerdo de la figura de Emiliano Zapata entre los miembros de
la comunidad morelense que se recrea en este mismo marco es una
especie de sostén cultural, una piedra fundamental sobre la que pueden
construir distintos relatos con los que se explican las realidades actuales
de las personas que los generan”, estima por su parte la académica
Berenice Araceli Granados Vázquez en su tesis de maestría en letras
titulada La configuración del héroe en el imaginario popular: Emiliano
Zapata en la tradición oral morelense.
“Zapata deviene en las conversaciones en un símbolo cultural
identitario del grupo social asociado a un lugar. Interesa perpetuar ese
símbolo en la memoria colectiva porque es la marca de un cambio en el
tiempo, que origina el estado actual de las cosas”.
El mito del revolucionario se apoya en elementos como el culto a
Quetzalcóatl, la figura del elegido y del justiciero social, basada en el
bandido generoso, el juez justo, el doble o nahual, o la idea de
inmortalidad “que permiten su permanencia y transmisión como un
personaje con una naturaleza especial”, agrega Granados.
Los investigadores Alfredo López Austin y Leonardo López Luján
dan cuenta en su libro El pasado indígena (1996) de la persistente
necesidad de los pueblos originarios mexicanos de identificarse con
símbolos históricos que canalicen su rebeldía.

“Las armas de la resistencia indígena son pocas, pero entre las más
valiosas se encuentra el legado cultural que, forjado a lo largo de 13
siglos, durante todo el Preclásico Temprano, formó la esencia de
Mesoamérica.
“Como antaño, los rebeldes recurren al símbolo cohesivo y
esperanzador del hombre-dios. No es el Quetzalcóatl prehispánico ni el
Canek colonial. Hoy toma fuerza en todo el país la imagen de Emiliano
Zapata”, asientan los estudiosos.
Quizás por una combinación de esas posibilidades culturales, de
estos significados conservados desde el anonimato de la creatividad
colectiva, Zapata retoma la calle en forma de esténcil o grafiti, de patrono
de la protesta ciudadana o de franca caricatura en alarde de sí mismo,
con alas de ángel, con gestos paródicos que echan mano de símbolos
modernos, o con la mirada inyectada de ira.
Un ejercicio de reinvención, de apropiación, de resignificación que
abre nuevas sonoridades a la prevalencia del revolucionario en el
imaginario social. Que hacen pensar que su dignidad sigue siendo
necesaria.
Se trata de la voz viva de la imaginación anónima que vuelve a
poblar al espacio y al mito. Y que constata la vigencia de uno de los
protagonistas políticos y culturales de un país en permanente proceso de
definición.

Please reload

  • Twitter Classic
  • Facebook Classic