La literatura tiene la realidad que se merece: Sergio Ramírez

26 noviembre 2023 - LIBROS - Comentarios -
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El escritor nicaragüense participó en una charla donde abordó las dictaduras en los gobiernos de Centroamérica y su impacto en las manifestaciones literarias

© Cortesía FIL Guadalajara/Foto:Carlos Zepeda

Podría pensarse que el prolífico escritor nicaragüense Sergio Ramírez, traducido a más de 20 lenguas y ganador del Premio Cervantes, es un ejemplo y orgullo para su tierra; sin embargo, en Nicaragua le retiraron su título de derecho, lo despojaron de su casa, lo echaron del país dos veces y le quitaron la nacionalidad, señaló David Maciel, editor de la edición en México del diario El País, quien participó en una charla con el ahora apátrida escritor, en ausencia de Pepa Bueno, la periodista española que estaba programada originalmente. Maciel se centró en las dictaduras en Centroamérica y preguntó a Ramírez si veía un límite en el régimen nicaragüense, que vive bajo el yugo de Daniel Ortega.

Una de las realidades más contradictorias de Latinoamérica, y en especial de Centroamérica, es la de Nicaragua, respondió, pues quienes vivieron en su generación recuerdan que la revolución nicaragüense era una puerta abierta a la esperanza, un verdadero cambio democrático que llenó de esperanza a la gente, y en donde décadas después ya no existen siquiera medios que den cuenta de los abusos del gobierno.

“Por eso hoy vivo con tantas personas esa decepción. Tengo la certeza de que la revolución que vivimos entonces no es lo que está ocurriendo ahora en Nicaragua, no es una segunda parte de aquella revolución, es un régimen dictatorial como cualquier otro en América Latina”, afirmó Ramírez.

Para él es difícil concebir al de Nicaragua como un gobierno de izquierda como lo fue en los años setenta u ochenta, sino que es una dictadura más cerrada, más metida dentro de sí misma, más ajena a la realidad del pueblo. “Se da como un fenómeno de derivas autoritarias en otros países centroamericanos, no es una isla dictatorial dentro de un mar de democracia, al contrario, Centroamérica, una región que cada vez es más antidemocrática, más sujeta al autoritarismo, a la arbitrariedad, a la violación de la Constitución, de la ley en realidades distintas y en escenarios distintos, pero en el fondo tenemos un escenario muy parecido”.

Maciel subrayó entonces que Nicaragua y El Salvador, aunque tienen líneas parecidas cuentan con gobernantes totalmente distintos, como si en Centroamérica hubiera una cierta querencia por las dictaduras y por lo mesiánico de sus dirigentes.

“No creo que los centroamericanos tengamos una preferencia por las dictaduras, lo que existe son grandes déficits institucionales”, dijo, y a falta de instituciones, el vacío lo llena un líder mesiánico que por lo general sigue la misma fórmula: suspender las garantías constitucionales para implementar su programa de reforma.

En la concepción de Maciel, la literatura de Ramírez juega a ficcionar la realidad para dar un giro delirante y poder explicar así lo que ocurre, como consta en su libro Tongolele no sabía bailar, donde hay un pasaje en el que cuenta que el gobierno tiene una pitonisa encargada de decidir a quién eliminar y a quién no. “¿Cuál es esa relación de vivir en unos gobiernos tan jodidos y hacer literatura?”, le preguntó sin tapujos a Sergio Ramírez.

“Yo creo que cada literatura tiene la realidad que se merece, soy un escritor nacido en una realidad anómala, que he vivido una realidad anómala porque se caracteriza por lo extraordinario, lo que no es normal. A mí me cuesta imaginar lo que es ser un escritor sueco o danés, la realidad es tan diferente; mientras uno tiene que vivir domando la realidad o tratando de rebajar el perfil fantástico que tiene la realidad para no parecer tan exagerado. Uno termina corrigiendo la realidad porque dice, ‘no, esto no lo va a creer nadie’”.

Sin embargo, para Ramírez aún existe una esperanza de que la democracia pueda germinar en Centroamérica, que es la movilización de los pueblos indígenas en Guatemala en defensa de la democracia que buscan que el presidente electo, Bernardo Arévalo, tome posesión de su gobierno, pues los partidos de derecha lo han impedido argumentando irregularidades en la elección. “Si el presidente Arévalo logra tomar posesión va a ser gracias a los cantones indígenas que se han movilizado en las calles. Esto me parece que es una gran noticia, no todo está perdido, la democracia es posible siempre que se pueda defender la democracia”.





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