“Leer me salvó la vida, pero la escritura le dio un sentido”

01 diciembre 2023 - LIBROS - Comentarios -
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Guadalajara, Jalisco, a 30 de noviembre de 2023

Jordi Sierra i Fabra participó en “Mil jóvenes con…”, donde compartió sus experiencias, sueños y esperanzas en su proceso como escritor

 (Foto © FIL/Eva Becerra)

Experiencias cercanas a la muerte, sueños rotos, regaños, lágrimas, sonrisas, música. Estos fueron algunos de los temas que el escritor catalán Jordi Sierra i Fabra abordó en su participación en el ciclo “Mil jóvenes con…”, en donde tuvo la oportunidad de compartir con cientos de estudiantes su proceso formativo y creativo. Ellos, por su parte, lo recibieron con gritos de emoción y cariño que se transformaron en carcajadas cuando, mientras se quitaba la chamarra lentamente, se convirtieron en declaraciones de amor y uno que otro comentario como: “¡Te quiero por guapo!”.

“Estar aquí me encanta”, aseguró el escritor nacido en Barcelona, ya que afirmó que aquí todos se ven “con cara de chiste”, pero subraya que es muy emocionante que tanto joven quiera verlo y convivir con él. De igual manera, empezó contando un poco de cómo desde que tenía ocho años supo que su camino de vida era la escritura, a pesar de que siempre le pusieran “peros” por querer perseguir este sueño: desde su papá, quien lagrimaba por verlo sentado con un lápiz y un papel, hasta su maestra, que lo llamaba “burro” y le decía que si seguía ese camino nunca triunfaría, pidiéndole que dejara de soñar. Esto le permitió entender, dijo, que la única persona que creería en él sería él mismo, y que gracias a esto ha podido triunfar.

Compartió cómo cuando tenía ocho años atravesó una puerta de cristal y la rompió, quedando con cicatrices de por vida. Mientras se recuperaba en un hospital austero, lo único que podía hacer era escribir. Confesó que siempre le ha gustado leer, y que eso le había salvado la vida de todos los horrores que se le presentaban en la escuela, como de algunos niños que le hacían bullying por ser tartamudo, o los regaños por parte de sus maestras y maestros al escribir cuentos de ciencia ficción para sus clases declarándolo como un “inútil” que jamás iba a lograr nada.

No obstante, continuó contando, hizo de la lectura un refugio y después se convirtió en un propósito, en unas ganas de perseguir ese sentimiento de emoción y añoranza. En esa oscuridad que permeaba su vida, narró que aprendió a amarse, a quererse tal y como es. Agregó que cualquier escritor debería hacer lo mismo, ya que esta es una forma de transmitir emociones sinceras. Ese, añadió, es su objetivo a la hora de publicar sus libros: que no tengan “paja”, sino que la anécdota esté viva con todos los pensamientos y emociones que se pueden plasmar.

“Fui yo quien te dijo que te amo, y aquí ando con mi papá”, comentó una joven que agarró el micrófono para hacer una pregunta respecto a la vida del autor y su experiencia “más alocada”. El español contestó bromeando: “¿Es acaso ese mi futuro suegro?”, y respondió que quizá no tenga en mente algo muy “alocado” per se; sin embargo, nos dice que es completamente necesario seguir viviendo, seguir teniendo aventuras. No obstante, recordó una época en la que se la pasaba de gira con la banda The Carpenters, en la que otra vez casi lo matan, pues al salir de un concierto con una cachucha puesta lo confundieron con el vocalista del grupo, y 50 niñas se le echaron encima antes de darse cuenta de que no era quien pensaban.

Siguió platicando de su relación con la música, de cómo aprendió inglés gracias a las letras de los discos que compraba semanalmente para nutrirse de musicalidad, así como combinar esto con su quehacer literario, y poco a poco, mediante la Radio de Madrid, irse haciendo un nombre en el medio. Y poder cumplir su sueño que tenía desde pequeño: ser escritor.

Para finalizar, entre risas se burló de haber recibido “el famoso papelito de los cinco minutos”, y continuó destacando la importancia para cualquier escritor de sentarse a redactar, de sentirse realmente apasionado por las letras, tener una disciplina, no dejarse contaminar por las drogas y otras cosas. Pues, subrayó, que “talento sin disciplina no sirve de nada”. Así, al final, se despidió como Spock, del Viaje a las Estrellas, deseando a todos “paz y larga vida”.

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